Creo que todavÃa no salgo del trance. Y eso que ya ha pasado una semana.
Cuando Coldplay vino por primera vez a Chile, allá por el año 2007, era una pobre alma que no tenÃa un peso. Para la gira del disco “Viva la Vida … ” cancelaron su visita a nuestro paÃs porque no les prestaron el Estadio Nacional. Ahà tampoco tenÃa dinero pero pucha, merecÃa un endeudamiento moderado.
Con los nuevos lanzamientos de discos y sus respectivas giras Chile no asomaba ni por si acaso en su itinerario, y siempre estaba la promesa de “cuando vengan voy sà o sÔ. A fines del año pasado se cumplió lo primero: agendaron un concierto en nuestro paÃs. Lo siguiente era poder comprar entradas. En mi querida ciudad no hay punto de venta Ticketek (buuu!!!), asà que obligada a hacer fila online. Fue horrible; tenÃa el puesto 7 mil y me dio una angustia terrible. Hasta que revisando twitter vi que alguien publicó un link directo (para saltarse la fila) y con el riesgo de que me robaran la clave de la tarjeta intenté comprar. Y resultó!
Aguardar 4 meses hasta la fecha del concierto fue, como decirlo, ansiedad pura.
¿Qué puedo contarles sobre el show? Fue enérgico, colorido, con mucha pirotecnia, confetti, globos. Fue todo lo que imaginé y mucho más. Qué buena idea lo de las xylobands! El estadio iluminado al ritmo de la música se veÃa hermoso. Me sentÃa tan feliz que hasta lloré.
Como siempre, siento que faltaron canciones, pero espero no sea la única vez que los vea en vivo. Las teloneras estuvieron a la altura. Qué gran descubrimiento fueron MarÃa Colores y Lianne La Havas. Si tienen la oportunidad escuchen su música, no se arrepentirán.
Aunque mi celular, la baterÃa extra y el plan de datos me hayan abandonado. Aunque el frÃo haya sido satánico. Aunque viera una mierda desde galerÃa. Aunque haya ido sola y por momentos no tuve con quién compartir ese bello momento. Todo valió la pena.
Hasta ahora, el mejor concierto de mi vida.